sábado, 6 de diciembre de 2008

La vida es un viaje



Salí a caminar por un sendero de mi bosque. Entre los viejos árboles, los helechos me saludaban al pasar. Alguna ardilla huyó atemorizada pensando que podía hacerle daño… ya se acostumbrará a mi presencia. Seguí mi camino y recordé una publicidad de una marca de autos muy famosa (no voy a decir que es Chevrolet porque no van a pagarme por la propaganda) me quedé pensando que realmente es así y de qué forma hacen el viaje las personas.

Algunos viajan desde algún aeropuerto, pagan su pasaje, se suben al avión y miran la vida por las ventanillas, viendo todo tan pequeñito a su alrededor, o no viendo nada, simplemente un cielo celeste al que miran con indiferencia, dejándose servir sus refrigerios por bellas azafatas, ocupados en sus negocios, esperando llegar a su destino para bajar en el próximo aeropuerto y subir nuevamente en el próximo vuelo.

Otros la recorren en autos de carrera, a toda velocidad y siempre tratando de llegar primeros a la meta, pasan su vida peleando por un trofeo que después dormirá en una vitrina, al que mostrarán orgullosos a sus amigos. Pero en su empeño por ganar, van a tanta velocidad que no les permite siquiera mirar a los costados, no pueden distraerse a mirar un árbol, un pájaro, una simple flor, porque sería un error fatal que los alejaría de su único fin, ganar.

Hay quienes prefieren viajar cómodos en sus propios coches, haciendo una parada cuando se cansan de manejar. La mayoría se toma un tiempo para detenerse en casa de algún amigo a disfrutar una cerveza, una conversación o preguntar simplemente si necesitan algo. Siguen su viaje, sin prisa pero sin pausa. Disfrutan la vida a su manera, pero bastantes preocupados por el tránsito, el precio del combustible, alguna que otra multa y visitas al taller para tener su auto en buenas condiciones.

Muchos, por elección o por necesidad, hacen el viaje en medios de transporte públicos, pagan un boleto que los lleva hasta su destino, y se dejan llevar. No pueden hacer una parada porque eso les significaría pagar otro boleto para proseguir su viaje. Muchas veces se quedan con las ganas de bajar en un parque, o quedarse un rato en el cine a ver una película, o visitar algún amigo que vive en el trayecto. Pero no pueden parar, deben seguir hasta el final su recorrido sin detenerse.

Los aventureros, prefieren hacer su viaje en moto, sentir el viento golpear su rostro y la sensación de libertad al no sentirse encerrados por un montón de metal a su alrededor, disfrutando la vida a toda velocidad. Una comunión entre la máquina y el hombre, donde ésta se convierte en parte de su propio cuerpo, se adapta a sus movimientos y donde el vértigo mismo le da una seguridad que solamente un verdadero motoquero de alma puede sentir (perdón, me dejé llevar por mi pasión por las motos).

Personalmente prefiero los que hacen su viaje a pie. Deteniéndose en cada recodo del camino, tomándose su tiempo para disfrutar de las cosas simples, pero no por eso menos bellas, que hay a su alrededor. Esos a los que no les importa las ampollas en sus pies, ni el cansancio. Aquellos que disfrutan el sol y la lluvia por igual. Los que siempre tienen tiempo para detenerse a escuchar un amigo. O darle la mano a un necesitado. Hombres y mujeres que viven la vida como un verdadero viaje de placer. Disfrutando cada minuto, bueno o malo, no importa, todo deja una experiencia y merece su atención por ser el minuto de sus vidas que ya no volverán a vivir. Saben que más adelante, en su camino, los espera otro arcoíris, otra lluvia renovadora de verdes esperanza, otro sol igualmente magnífico. Peregrinos de la vida, del amor, de la ilusión.
Y vos, cómo viajás?

6 comentarios:

Monika dijo...

Buena pregunta Sandra, para mi lo mejor es no llevar mucho equipaje y detenerme en los lugares que me interesan. Si son misteriosos, mejor. Amo los árboles y toda vegetación. Pero me gusta tambien conocer a la gente, sus costumbres y como viven.
Nada de estar corriendo, conocer...

SILVIA dijo...

A MI ME GUSTA VIAJAR TENIENDO COMO COMPAÑERA LA VIDA, PERO LLEVANDO EN ESE VIAJE LOS SIMPLES MOMENTOS, UNA SONRISA, EL ESCUCHAR AL AMIGO, EL AYUDAR, EL COMPARTIR, EL REEIR, EL LLORAR , PORQUE TODO FORMA PARTE DEL EQUIPAJE, Y EL CAMINO QUIZAS SEA LLENO DE OBSTACULOS, PERO PREFIERO QUE ASI SEA PORQUE ENTONCES, CADA VEZ QUE RETOME EL CAMINO NUEVAMENTE, LO HARE CON MAS FUERZAS¡¡
ME ENCANTA LEERTE SANDRI, ALEGRIA DE ACOMPAÑARNOS TAMBIEN ACA
BESITOS

Neogeminis dijo...

Hola Sandra!
muy interesante esta comparación del transitar por la vida como si fuera un viaje, recuerdo que algunos fatalistas la ven como un viaje en tren que de tan rápido que pasa ni siquiera da tiempo para tener conciencia de su brevedad.

Me encanta el look verde-paz-bosque de tu refugio!, jejeje...nos hace sentir muy cómodos y tranquilos.
Que disfrutes de tu domingo!


P.D
la verdad es que aquí estoy recuperando aquella vieja sensación de bienestar de mis primeras incursiones blogueras

Perlita dijo...

Bonita pregunta...
En viajes, soy una experta, empecé a viajar con nueve días y aún no he parado.
En mi modesta opinón, en cada momento hay un medio de transporte adecuado.
La mayoría de las veces me gusta ir a pie, disfrutando del paisaje y parándome a mirar cada florecilla y cada piedra del camino (o cada ventana y cada puerta de cada casa...)
Pero a veces es mejor in en tren, ver pasar el paisaje a toda velocidad y concentrarte en el destino.
En barco te da tiempo de pensar, reflexionar a donde vas y porqué...
En coche, pues tu decides el ritmo de tu viaje, decides las paradas y puedes evitar los sitios que no quieres ni ver.
El que menos me gusta es el avión, demasiado deprisa y demasiado estrés. Pero a veces... hay que correr en la vida para no perderte una celebración con unos buenos amigos...

Para mí lo importante no es el medio de transporte, sino saber elegir en cada momento el origen, el destino y el trayecto. el resto, suele venir solo.

Ahora, por ejemplo... viajo en carro.

Besotes.

Cardenal Farenas dijo...

Secreeeeeeeeeeeee!! Yo elegí hacer un viaje en compañía de alguien muy especial, me gano algún premio por ello? Digo... una tostadora o una plancha, porque al haberlo hecho ya me gané el cielo y no podría pedir más felicidad!

Bendiciones... enviadas en el cupón del sorteo

ShaO dijo...

ainss, yo, bueno a mí me gusta ir a pie, con buena bota de trekking, lo esencial en la mochila y sobretodo buena compañía, lo que pasa que a veces la vida te pone sellos de urgent en la frente durante temporadas y te envía de oficina en oficina sin saber siquiera ni en que viajas ni por qué. Me ha encantado tu agencia de viajes ;) Un besote para cada mojón del camino