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lunes, 15 de noviembre de 2010

El olvido

Publicado el 27 Noviembre, 2008 en Spaces

 

La sombra del olvido

 

Salió de su casa pero no se acordaba para qué. “No importa”, se dijo, y siguió caminando. Al llegar a la esquina pensó en pasar por el bar, pero no recordaba para qué lado debía doblar.

Tomó por la izquierda y llegó a la plaza. Decidió sentarse en el mismo banco de siempre, pero no se acordó cual era. No le dio mayor importancia, salió de la plaza, cruzó la calle y se sentó en un bar. Le sirvieron un café, pero como no recordaba con cuántas cucharadas de azúcar le gustaba, lo dejó enfriar sobre la mesa y se fue.

Siguió su camino sin pensar en nada, total, todo se le olvidaría al poco tiempo de haberlo pensado.

Cuando llegó a la playa se dio cuenta que había olvidado ponerse el traje de baño. “No importa”, se dijo. Se desvistió completamente y se sumergió en el agua. Una ola lo arrastró un poco más lejos de la playa…

Entonces recordó… que no sabía nadar…

 

 

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jueves, 19 de febrero de 2009

Cuál es el sentido del blog?

 

blog

 

Hace un tiempo, cuando tenía mi blog en Space, escribí sobre el sentido del mismo. Hoy quise rescatar algunos párrafos y agregué otras cositas.

Abrir un blog fue una experiencia muy enriquecedora, ya que me impulsó a escribir poemas, cuentos y a reflexionar sobre algunos temas, dejando de lado mi timidez. Además conozco excelentes personas gracias al blog, no solo por Internet, sino que me abrió las puertas en mi mundo cotidiano (no lo llamo real, porque para mí Internet también lo es) para conocer y vivir experiencias literarias que nunca se me habían pasado por la mente.

Haber estado en Space me enseñó muchísimo sobre las personas que frecuentan los blogs y, a pesar de haberme salido de allá, estoy muy agradecida por todo lo que aprendí. Y bueno, comenzó a gustarme y fue toda una aventura. Al principio contaba la cantidad de comentarios que recibía (“10 comentarios!! Te gané por dos!!”). Después la cantidad de visitas al blog (“25 visitas tuve hoy!!” “jeje, yo tuve 30” “Ufa!”). Eso es lo bueno de compartir Internet con alguien, uno se divierte compitiendo sanamente. Después comenzaron a llegar las peticiones de amigos y las debidas aceptaciones “Uhhh! Cuantos amigos tengo!!! Ya casi le gano a Roberto Carlos!”. Otro objetivo fue llenar el mapita con puntos rojos de todas partes del mundo, entonces aceptaba chinos, alemanes, árabes… y si hubiera aparecido algún marciano lo aceptaba también, aunque no entendiera ni jota de lo que escribían.

Pasada la euforia inicial me harté de buscar a alguien en un listado de 300 personas que ni blog tenían. Entonces comenzó la operación limpieza: borrar y no aceptar a nadie que no tuviera algo para decir. Me gusta entrar a un espacio y leer cosas interesantes. Y con esto no me refiero solo a la buena poesía o a un excelente cuento. En la categoría de interesante también entran las anécdotas, experiencias, pensamientos y vivencias personales. Tampoco me importa si hay faltas de ortografía o signos de puntuación mal puestos. Sólo me gusta ver que detrás de esas letras hay una persona con sentimientos que desea compartir sus fantasías o un pedacito de su vida conmigo.

Luego vino la operación conciencia. Un día me di cuenta que estaba devolviendo las visitas por cortesía y eso me molestó mucho porque yo no soy así. No, no quiero decir que sea descortés, me refiero a que cuando se trata de amigos, no hago nada por obligación, sino por sentimientos. Hay días en que uno no está de buen humor para ciertos temas, otras veces no se tienen ganas y otras, falta tiempo. A veces estoy muchos días sin pasar por el blog de alguien, eso no significa que me haya olvidado o haya dejado de querer a esa persona. Lo mismo sucede con mi blog, no pretendo que pasen todos los días, o entren a leer todo lo que publico. Aunque estén varios días sin venir o pasen una vez al mes, el cariño por mis amigos sigue siendo exactamente igual.

Luego de todo ese proceso, llegué a la conclusión final de lo que es tener un blog y para qué. Obviamente que la conclusión es para mí, cada cual le dará el uso y el destino que mejor le parezca o le convenga, lo cual es totalmente aceptado.

No lo uso para guardar mis escritos, ya que para eso tengo una carpeta en mi PC donde los archivo. La finalidad es compartir las cosas que escribo con un público muy variado en culturas y edades, aprender de sus puntos de vista, de sus críticas y de sus halagos. Y sí, mi vida es un continuo aprendizaje.

Otro punto, tan importante como el anterior, es crear un lazo de amistad con las personas que me visitan y a las que visito. Considero al blog como una forma muy interesante de comunicación, donde tenemos la libertad de escribir lo que queremos y sentimos. Pero mi libertad termina donde comienza tu nariz y el respeto es primordial. No olvidemos nunca que detrás de esas letras que leemos hay una persona con sensibilidad. Como dije antes, la variedad de culturas y edades lleva a que no siempre estemos de acuerdo con lo que leemos o nos disguste cierta forma de pensar o expresarse, como les debe suceder a otros cuando nos leen.

La mudanza hacia Blogspot fue muy provechosa. Conocí muchos amigos nuevos, puedo personalizar la página más fácilmente, no demora tanto en cargar y no me siento invadida como en Space. Ayer, por ejemplo, me pasé más de una hora eliminando comentarios sin sentido o desagradables de mi perfil y de las fotos y reformando todos los permisos para que solo mi red tenga acceso. Definitivamente, el cambio fue muy positivo. Sigo en contacto con mis amigos del otro barrio y ellos vienen a visitarme y no tengo que preocuparme con mensajes como “ola kiero conoserte agregame soyun@tonto.com”.

Conclusión, el sentido de mi blog es tener un lugar donde sentirme cómoda y lograr que los amigos que me visitan puedan sentir esa misma comodidad. Un espacio para tomar un café, reflexionar y compartir momentos de nuestra vida, con confianza, con cariño y mucha amistad. Es la casita que sirve para reunirme con los amigos que tengo lejos físicamente, pero muy cerca del corazón.

KAOBYS~1

jueves, 15 de enero de 2009

Ausencia

ausencia

Me diluyo,
me esfumo,
me elevo en espirales,
como el humo en arabescos,
hacia el cielo...
un poco más allá...
al infinito.

Me escurro de la vida
como el agua,
como el río entre las piedras,
buscando el mar,
un mar de multitudes que no son,
que ya no existen
evaporadas en el aire azul de la mañana.

Desaparezco,
como un conejo en la galera
de un mago imaginario,
sin varitas, sin trucos,
sin público que lo aplauda.

Y vuelvo,
en gotas desparejas de una lluvia que no cae,
que no vive, que no muere,
porque no es más que una nube
en un cielo gris
de un verano acorralado
entre una primavera floreciente
y un otoño taciturno...
sin estrellas...

822C5C~1

lunes, 15 de diciembre de 2008

Lula


Traido de mi vieja casa, para mi hija Lula



Eleva tu mirada hacia lo alto
¿ves el infinito azul del cielo?
Así de infinito es tu destino
para poder cumplir todos tus sueños.

Hoy, ves las cosas complicadas,
crees que el mundo no te entiende,
sacas a relucir tu rebeldía
y con mucha bravura le haces frente.

Tenes todas las armas en tus manos,
la belleza y simpatía te desbordan,
y además tenes la inteligencia
para poder superar todas las contras.

No te dejes dominar por los impulsos
que no suelen ser buenos consejeros,
disfrutá de la edad de la aventura
que muy pronto la estarás viendo de lejos.

No pierdas tu tiempo con tristezas
o fantasmas que nublan tus mañanas,
desplegá tus alas, volá alto
y cumplí con tus metas anheladas.

Si algún día te invade una tristeza
descargate y llorá con muchas ganas,
todos tenemos un momento malo
que nos borra la risa de la cara.

Pero jamás abandones tu sonrisa
ni la fuerte y ruidosa carcajada,
que nadie te robe la alegría
disfrutá con todas esas ganas.

No puedo regalarte días perfectos
ni limpiar de espinas tu camino,
pero siempre estaré cuando te caigas
para darte mi amor y mi cariño.
***

sábado, 13 de diciembre de 2008

Ternura

Este poema lo traje de mi otra casa porque es parte de mis afectos. Está inspirado en la foto de mi hijo Leo y su novia Ale



Encontré la Ternura perdida en una esquina
y al verla tan tristona pregunté qué pasaba
“La gente ya no quiere que entre en sus vidas,
prefiere indiferente caminar hacia el mañana”

Me senté junto a ella, la miré con cariño
y le tomé la mano tan suave y delicada
-Permíteme contarte que pasa con la gente
e intentar convencerte que eres necesaria.

Ves aquel individuo que pasa por enfrente,
con un traje impecable y corbata a la moda?
Ha cambiado tu esencia por un par de billetes
pero falta en su vida la sonrisa amistosa.

Ves aquella señora ataviada con lujos
que maneja ese coche envidiado por todas?
No escucha en la mañana el trinar de las aves
ni distingue en las flores sus variados aromas.

Pero ves aquel niño corriendo por la plaza,
que sin pensar en nada se detiene en su juego?
Mira que ha dejado en el pasto la pelota
para poder abrazar con amor a su abuelo.

Ves aquél jovencito que con paso anhelante
acompaña a esa niña de los ojos de cielo?
Y miran las palomas arrulladas en las ramas…
observa la dulzura que encierran esos besos.

No te engañes amiga pensando que no sirves,
o que no necesitan de ti esos mortales.
Hasta el más indiferente requiere tu presencia
pero se ha olvidado donde ir a buscarte.

Mientras que exista en el mundo una sonrisa
y un suspiro se escape de un corazón amado
y algún recuerdo llegue para alegrar el día…
estarás tú, Ternura, viviendo a nuestro lado.
***

martes, 9 de diciembre de 2008

Cajoncitos rotulados



Este es un escrito rescatado de mi viejo blog. Algunos ya lo habrán leído, otros seguramente no lo conocen. Lo traje hasta acá para dedicárselo a Mónika. Los que ya lo hayan leído pasen a la cocina y prepárense un café. En la heladera hay tarta hecha con fresas que recogí ayer en el bosque. Ahí pueden conversar tranquilos mientras los que no lo conozcan leen sin interrupciones jeje.

En la vida siempre existen problemas, de todos los colores y tamaños. Algunos más graves, otro sin importancia. Siempre estamos resolviendo alguno de ellos, y más de una vez intentamos resolverlos todos juntos. Lo cual nos crea un conflicto de soluciones y corremos el riesgo de tomar la decisión correcta... para otro problema totalmente distinto!!

Cuando el Carde me concoció, yo tenía toooodos los problemas, tooodos los traumas y tooodas las culpas que andan sueltas por ahí. Un día me dijo: "Tienes que aprender a guardar las cosas en cajoncitos"

Yo estaba acostumbrada a guardar cosas en cajoncitos: botones, boletos de micro que ya no sirven, almanaques, moneditas, alfileres y cuanta cosa puede entrar en un cajón, pero... problemas? como meter un problema en un cajón?

El, con toda su paciencia me explicó que uno debe tener distintos cajones imaginarios e ir guardando los problemas y sacarlos de a uno para resolverlos a su debido tiempo.

Y bue, me dije, será cuestión de probar.

Entonces comencé a armar cajoncitos imaginarios, a pintarlos de colores y ponerles un cartelito para no confundirlos, tenerlos ordenados y no olvidarme de ninguno.

Muchas veces me confundí y saqué el problema equivocado en el momento menos adecuado, o me olvidé guardado alguno que requería una solución urgente. Pero tampoco fue tan grave.

Así es que con bastante práctica y un poco de orden fui acomodando las cosas en los cajones y me permití vivir más relajada.

En un cajón pintado de verde que dice "URGENTE" tengo los problemas que necesitan una solución en un par de días. Ese cajón hay que revisarlo a diario porque son los problemas que no podemos dejar pasar, pero nunca sacar más de uno a la vez.

El rojo dice "TONTERÍAS". A ése no lo abro mucho, sólo cuando estoy aburrida y me pongo a solucionar esas cosas que pueden quedar así el resto de la vida porque no nos perjudica, pero siempre es bueno darles una miradita, para que el cajón no se sature. Y así, una vez a la semana, o al mes, resuelvo alguna tontería pendiente.

El amarillo, que es mi color favorito, dice "CONFLICTOS INTERNOS". Este es el que abro con más miedo, porque son los más difíciles de resolver, pero no es bueno dejarlos olvidados. Entonces me dedico a ellos cuando estoy de muy buen humor, porque tomo las decisiones correctas, le sacudo la importancia que pueda tener de más acumulada por el paso del tiempo, les hago unos mimos y trato de solucionarlos uno a uno, sin prisas.

También tengo uno color violeta que dice "PROBLEMAS AJENOS". Si, porque siempre tenemos a alguien que nos pide ayuda y si no podemos en el momento se nos mezclan con los nuestros y tampoco es cuestión de hacer propio los problemas de los demás. Pero como soy conciente que tampoco hay que dejarlos en el olvido les armé ese cajoncito violeta con flores rosas. Cuando veo que tengo un ratito de tiempo lo abro y miro de que manera puedo ayudar a solucionarlos.

Y por último tengo uno pintado color azul cielo que se llama "PROBLEMAS SIN SOLUCIÓN". Si, ahí guardo esos problemas que creemos que no tienen solución y muchas veces nos amargan la vida. Y es increíble, pero muchas veces desaparecen por si solos. Yo creo que el color del cielo les ayuda a echarse a volar y nos damos cuenta que a veces es bueno dejarlos solos por un tiempo, algunos crecen , otros disminuyen su tamaño, pero la mayoría desaparece por sí solos.

A veces me olvido, no vayan a creer que soy tan ordenada, y entonces escucho a mi alrededor: "No hiciste.....?" "No fuiste....?" "Te olvidaste de hacer.....?" Y bueno, la mejor respuesta a eso es: "Nop, se me atascó el cajón"

Intenten ponerlo en práctica, no les soluciona la vida, pero se las hace más agradable.

Un abrazote encajonado!!


sábado, 6 de diciembre de 2008

La vida es un viaje



Salí a caminar por un sendero de mi bosque. Entre los viejos árboles, los helechos me saludaban al pasar. Alguna ardilla huyó atemorizada pensando que podía hacerle daño… ya se acostumbrará a mi presencia. Seguí mi camino y recordé una publicidad de una marca de autos muy famosa (no voy a decir que es Chevrolet porque no van a pagarme por la propaganda) me quedé pensando que realmente es así y de qué forma hacen el viaje las personas.

Algunos viajan desde algún aeropuerto, pagan su pasaje, se suben al avión y miran la vida por las ventanillas, viendo todo tan pequeñito a su alrededor, o no viendo nada, simplemente un cielo celeste al que miran con indiferencia, dejándose servir sus refrigerios por bellas azafatas, ocupados en sus negocios, esperando llegar a su destino para bajar en el próximo aeropuerto y subir nuevamente en el próximo vuelo.

Otros la recorren en autos de carrera, a toda velocidad y siempre tratando de llegar primeros a la meta, pasan su vida peleando por un trofeo que después dormirá en una vitrina, al que mostrarán orgullosos a sus amigos. Pero en su empeño por ganar, van a tanta velocidad que no les permite siquiera mirar a los costados, no pueden distraerse a mirar un árbol, un pájaro, una simple flor, porque sería un error fatal que los alejaría de su único fin, ganar.

Hay quienes prefieren viajar cómodos en sus propios coches, haciendo una parada cuando se cansan de manejar. La mayoría se toma un tiempo para detenerse en casa de algún amigo a disfrutar una cerveza, una conversación o preguntar simplemente si necesitan algo. Siguen su viaje, sin prisa pero sin pausa. Disfrutan la vida a su manera, pero bastantes preocupados por el tránsito, el precio del combustible, alguna que otra multa y visitas al taller para tener su auto en buenas condiciones.

Muchos, por elección o por necesidad, hacen el viaje en medios de transporte públicos, pagan un boleto que los lleva hasta su destino, y se dejan llevar. No pueden hacer una parada porque eso les significaría pagar otro boleto para proseguir su viaje. Muchas veces se quedan con las ganas de bajar en un parque, o quedarse un rato en el cine a ver una película, o visitar algún amigo que vive en el trayecto. Pero no pueden parar, deben seguir hasta el final su recorrido sin detenerse.

Los aventureros, prefieren hacer su viaje en moto, sentir el viento golpear su rostro y la sensación de libertad al no sentirse encerrados por un montón de metal a su alrededor, disfrutando la vida a toda velocidad. Una comunión entre la máquina y el hombre, donde ésta se convierte en parte de su propio cuerpo, se adapta a sus movimientos y donde el vértigo mismo le da una seguridad que solamente un verdadero motoquero de alma puede sentir (perdón, me dejé llevar por mi pasión por las motos).

Personalmente prefiero los que hacen su viaje a pie. Deteniéndose en cada recodo del camino, tomándose su tiempo para disfrutar de las cosas simples, pero no por eso menos bellas, que hay a su alrededor. Esos a los que no les importa las ampollas en sus pies, ni el cansancio. Aquellos que disfrutan el sol y la lluvia por igual. Los que siempre tienen tiempo para detenerse a escuchar un amigo. O darle la mano a un necesitado. Hombres y mujeres que viven la vida como un verdadero viaje de placer. Disfrutando cada minuto, bueno o malo, no importa, todo deja una experiencia y merece su atención por ser el minuto de sus vidas que ya no volverán a vivir. Saben que más adelante, en su camino, los espera otro arcoíris, otra lluvia renovadora de verdes esperanza, otro sol igualmente magnífico. Peregrinos de la vida, del amor, de la ilusión.
Y vos, cómo viajás?