Hace un tiempo, cuando tenía mi blog en Space, escribí sobre el sentido del mismo. Hoy quise rescatar algunos párrafos y agregué otras cositas.
Abrir un blog fue una experiencia muy enriquecedora, ya que me impulsó a escribir poemas, cuentos y a reflexionar sobre algunos temas, dejando de lado mi timidez. Además conozco excelentes personas gracias al blog, no solo por Internet, sino que me abrió las puertas en mi mundo cotidiano (no lo llamo real, porque para mí Internet también lo es) para conocer y vivir experiencias literarias que nunca se me habían pasado por la mente.
Haber estado en Space me enseñó muchísimo sobre las personas que frecuentan los blogs y, a pesar de haberme salido de allá, estoy muy agradecida por todo lo que aprendí. Y bueno, comenzó a gustarme y fue toda una aventura. Al principio contaba la cantidad de comentarios que recibía (“10 comentarios!! Te gané por dos!!”). Después la cantidad de visitas al blog (“25 visitas tuve hoy!!” “jeje, yo tuve 30” “Ufa!”). Eso es lo bueno de compartir Internet con alguien, uno se divierte compitiendo sanamente. Después comenzaron a llegar las peticiones de amigos y las debidas aceptaciones “Uhhh! Cuantos amigos tengo!!! Ya casi le gano a Roberto Carlos!”. Otro objetivo fue llenar el mapita con puntos rojos de todas partes del mundo, entonces aceptaba chinos, alemanes, árabes… y si hubiera aparecido algún marciano lo aceptaba también, aunque no entendiera ni jota de lo que escribían.
Pasada la euforia inicial me harté de buscar a alguien en un listado de 300 personas que ni blog tenían. Entonces comenzó la operación limpieza: borrar y no aceptar a nadie que no tuviera algo para decir. Me gusta entrar a un espacio y leer cosas interesantes. Y con esto no me refiero solo a la buena poesía o a un excelente cuento. En la categoría de interesante también entran las anécdotas, experiencias, pensamientos y vivencias personales. Tampoco me importa si hay faltas de ortografía o signos de puntuación mal puestos. Sólo me gusta ver que detrás de esas letras hay una persona con sentimientos que desea compartir sus fantasías o un pedacito de su vida conmigo.
Luego vino la operación conciencia. Un día me di cuenta que estaba devolviendo las visitas por cortesía y eso me molestó mucho porque yo no soy así. No, no quiero decir que sea descortés, me refiero a que cuando se trata de amigos, no hago nada por obligación, sino por sentimientos. Hay días en que uno no está de buen humor para ciertos temas, otras veces no se tienen ganas y otras, falta tiempo. A veces estoy muchos días sin pasar por el blog de alguien, eso no significa que me haya olvidado o haya dejado de querer a esa persona. Lo mismo sucede con mi blog, no pretendo que pasen todos los días, o entren a leer todo lo que publico. Aunque estén varios días sin venir o pasen una vez al mes, el cariño por mis amigos sigue siendo exactamente igual.
Luego de todo ese proceso, llegué a la conclusión final de lo que es tener un blog y para qué. Obviamente que la conclusión es para mí, cada cual le dará el uso y el destino que mejor le parezca o le convenga, lo cual es totalmente aceptado.
No lo uso para guardar mis escritos, ya que para eso tengo una carpeta en mi PC donde los archivo. La finalidad es compartir las cosas que escribo con un público muy variado en culturas y edades, aprender de sus puntos de vista, de sus críticas y de sus halagos. Y sí, mi vida es un continuo aprendizaje.
Otro punto, tan importante como el anterior, es crear un lazo de amistad con las personas que me visitan y a las que visito. Considero al blog como una forma muy interesante de comunicación, donde tenemos la libertad de escribir lo que queremos y sentimos. Pero mi libertad termina donde comienza tu nariz y el respeto es primordial. No olvidemos nunca que detrás de esas letras que leemos hay una persona con sensibilidad. Como dije antes, la variedad de culturas y edades lleva a que no siempre estemos de acuerdo con lo que leemos o nos disguste cierta forma de pensar o expresarse, como les debe suceder a otros cuando nos leen.
La mudanza hacia Blogspot fue muy provechosa. Conocí muchos amigos nuevos, puedo personalizar la página más fácilmente, no demora tanto en cargar y no me siento invadida como en Space. Ayer, por ejemplo, me pasé más de una hora eliminando comentarios sin sentido o desagradables de mi perfil y de las fotos y reformando todos los permisos para que solo mi red tenga acceso. Definitivamente, el cambio fue muy positivo. Sigo en contacto con mis amigos del otro barrio y ellos vienen a visitarme y no tengo que preocuparme con mensajes como “ola kiero conoserte agregame soyun@tonto.com”.
Conclusión, el sentido de mi blog es tener un lugar donde sentirme cómoda y lograr que los amigos que me visitan puedan sentir esa misma comodidad. Un espacio para tomar un café, reflexionar y compartir momentos de nuestra vida, con confianza, con cariño y mucha amistad. Es la casita que sirve para reunirme con los amigos que tengo lejos físicamente, pero muy cerca del corazón.
