Hace unos cuantos días que estoy leyendo escritos sobre la Navidad y los variados sentimientos que despierta en las personas. Todos son válidos y cada cual tiene derecho a vivirla y sentirla como mejor le parezca, pero me hizo reflexionar en algunos puntos que más de una vez también utilicé como excusa.
Algunos la viven con la misma ilusión de cuando eran niños. Otros ponen como excusa a los hijos para mantener viva esa llama de ilusión. Por qué por ellos y no por nosotros mismos? Mis hijos crecieron, se volvieron no creyentes y anti navideños, pero nunca les faltó su regalito bajo el árbol. Y cuando, con sus sonrisas de 15, 18, 20 o 22 años, me regalaban un “Gracias!!” siempre les respondí “A mí no, a Papá Noel, yo no tengo nada que ver” y su sonrisa cómplice me demostraba una vez más que la ilusión se puede mantener “a pesar de”.
Otros echan la culpa al consumismo desmedido que les saca las ganas de festejar. Pero… si soportamos ese consumismo todo el año… por qué rebelarnos contra él en esta fecha? Simplemente, debemos evitar ir al centro comercial en estos días y así no deberemos sufrir con colas interminables o negocios atiborrados de gente que se pelea por quedarse con un pantalón o para que los atiendan primero. “Y si, pero los regalos hay que comprarlos” o “Pero necesito ropa para ese día” Entonces no usemos como excusa algo de lo que hacemos parte.
“Mucha gente no puede festejar”, “Hay niños que se mueren de hambre” “Esa pobre gente sin familia ni hogar y nosotros disfrutando”. Pero… eso ocurre sólo en ésta época? Porque el resto del año, cuando nos invitan a un cumpleaños, a una fiesta de casamiento o cualquier otro festejo no decimos “Nosotros disfrutando con tanta gente necesitada por ahí” Aprovechemos esa conciencia que nos despierta la Navidad para mantenerla viva durante todo el año, compartiendo lo que tenemos y ayudando en lo que podemos. No olvidemos que la miseria, las guerras, la desnutrición y la soledad están presentes cada día y en cada lugar que vivimos.
No usemos como excusa los viejos rencores, las ausencias, las ilusiones perdidas o los sueños rotos para amargar una época que debe ser de reconciliación, de amor, de paz y de esperanza. No apaguemos las luces, encendámoslas para vencer esa oscuridad que día a día se apodera de más y más gente.
¡Feliz Navidad!
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