Cuando surgió todo esto del trabajo en otra ciudad y la mudanza, centré mi cabezota en resolver los asuntos locales para dejar todo en el mayor orden posible. Uno de los asuntos principales, para mí, eran los perros. Ustedes saben que en la casa hay 5 perros: Jack de 15 años, Camila de 13, Felipe de 8 y Braulio y Coco de 5 añitos.
En un principio mi hermana se iba a llevar a mi mamá a vivir a su casa, mi hermano se llevaba a Jack y como ambos tienen otros perros, quedaban tres de los míos a la deriva. Obviamente que Felipe se iba con nosotros, bajo las protestas y excusas varias y reproches del Carde (“si no lo podemos llevar se quedará” “Sin discusión, sin mi perro no me voy” “Eres capaz de dejarme por un perro” “No, pero si hay opciones vamos a buscarlas, el perro no se queda” “Tu no entiendes” “No, el que no entendés sos vos” y así indefinida e interminablemente…)
Entonces comenzó la operación “regalar perros”. Me puse en contacto con un par de mujeres que se ocupan de ubicarlos y no hacían más que repetir “Con los machitos no va a haber problemas, pero la perra tan vieja nadie la va a querer”, barajé varias opciones como ponerla en una guardería o hervirla y hacerme un puchero de perro de despedida, pero una era muy cara y la otra muy cruel, así que lo dejé en manos del destino.
Pero el tema no quedó ahí, los tres perros se pusieron inapetentes, les lloraban los ojitos, Braulio tosía y Felipe vomitaba, mientras Coco dormía todo el día y el veterinario estaba de viaje. Decidí esperar hasta el lunes mientras les lavaba los ojitos con té, le daba de comer a Coco en la boca y le palmeaba el lomo a Braulio cuando le daban los accesos de tos (casi siempre a las 6 am.) a la vez que rogaba que nadie viniera a buscarlos en esas condiciones.
Al final mi hija Lula trajo una solución “Yo me vengo a vivir con la abuela, así no tiene que dejar su lugar y no estará sola todo el día”. Braulio y Camila podían quedarse, pero Coco no, por ser el más revoltoso.
El lunes fui al veterinario, un antibiótico para la gripe de los perros. “Lula, lávate las manos después de tocar los perros o te vas a contagiar”. Lula se levantó con conjuntivitis… sin palabras!!
Mis días se medían por horas… 8 am. pastilla de Coco y Braulio, 9 am. café del Carde, 10 am. pastilla de mi mamá y gotas en los ojos de Lula, 12 am. pastilla de Felipe, 12.30 am. café del Carde, 1 pm. pastilla de mi mamá, 3 pm. café del Carde y mío, 4 pm. pastilla de Coco y Braulio y gotas para Lula, 6 pm. café del Carde, 9 pm. pastilla de mi mamá, 11 pm. pastilla de mi mamá, 12 pm. pastilla de Felipe, Braulio, Coco y gotas para Lula. Sobrevivimos todos!!
Y como yo soy masoquista por naturaleza, reviso los clasificados de trabajo y paso un currículum a… una farmacia!! Experiencia: “No, pero aprendo rápido”
