Esto es apenas un mínimo resumen de mi semanita. No están obligados a leerlo si les resulta demasiado largo, pero yo necesitaba escribirlo para desahogar mis neuronas.
Miércoles a la tardecita. Mi mamá va hasta el almacén. 15 minutos después, golpe en la puerta, cara de susto y… “abrime que me robaron”. Calmar a mamá que no le había pasado nada, llamar al cerrajero que cambiara la cerradura, calmar a mamá que no le había pasado nada, abrir al cerrajero, calmar a mamá, responder preguntas del cerrajero:
C: Como consiguió mi teléfono?
Yo: Lo tenía en mi agenda
C: Porque yo nunca vine a esta casa
Yo: Si, el año pasado vinieron a hacer un arreglo
C: No, mire que yo tengo buena memoria
Yo: Entonces alguien de la cerrajería vino
C: No, si estoy yo solo
Yo: Vos no sos el de la avenida?
C: No, yo estoy en J. B. Justo y el arroyo
Yo: Y como tengo yo tu teléfono?
C: No se, eso es lo que te pregunto.
Dejé al cerrajero con sus interrogantes existenciales y seguí calmando a mi mamá.
Jueves en la mañana.
Mi mamá: Me duele el dedo chiquito del pie.
Yo: Te habrás golpeado
M: No, no me pasó nada, pero me duele
Yo: Esta tarde tenés que ir al médico, preguntale
M: A que tengo que ir?
Yo: A buscar la orden para los análisis
M: Pero si ya me los hice
Yo: Los tenes que repetir
M: Quién dijo, el médico?
Yo: No mami, te estoy mandando yo por mi cuenta. Claro que dijo el médico!
Esta discusión se repitió infinidad de veces hasta las 5.30, hora del médico. Agarro el teléfono, llamo a mi hermano: “Fernando, podés decirle a tu madre que tiene que ir al médico a pedir los análisis?” Pasa mi mamá al teléfono: “Ah, hoy tenía que ir? Gracias querido, gracias por hacerme acordar, si, ahora voy”.
5.35 de la tarde y yo a punto de cometer matricidio. 6.00 hs llama el médico:
M: Hola Sandrita, como estas?
Yo: Hola, como andás? Qué pasó?
M: Sabes quién te habla?
Yo: Si Miguel, esa voz es inconfundible (me faltó agregar que es uno de los pocos que me sigue diciendo Sandrita a los 44 años, y que tengo bien identificadas a las personas que lo hacen)
M: Che, me dice tu mamá que no le duele el pie
Yo: Como que no le duele? Si estuvo rengueando y quejándose todo el día?
M: No, me dice que no le duele nada.
Mamá volvió del médico y ya no rengueaba. Milagro? Será que el doctor Cura cura con solo ir a su consultorio?
Viernes en la mañana
M: Me duele el dedo chiquito del pie…
Yo: Mami, ni me nombres el dedo chiquito que ayer no quisiste decirle al médico
M: Pero ayer no me dolía
Yo: (censurado)
La discusión se repitió a lo largo de todo el día
4.00 de la tarde. Llega mi hija. Discusión porque retamos a su perro. Que no te metás, que si es tuyo llevátelo, que no le peguen, que no le pegamos, Lucrecia no me dejes hablando sola… Lucrecia que se va con aire altanero y ofendido.
9.00 de la noche, le miro el pie a mi mamá y lo tenía hinchadísimo. Agarro el teléfono: “Fernando? Podes llevarme hasta la clínica con mami que no se que tiene en el pie?” Respuesta: “Huy, justo me iba a sentar a comer un asado, estoy en lo de Julio” Yo: “Dejá que la llamo a Olga”
Camino a la clínica, mi mamá diciendo que no le dolía nada, que estábamos exagerando. “Me van a llevar a la clínica?” “No mami, vamos a pasear al shoping a las 10 de la noche!!” “Y si, sería mejor”. No pude abrirle la puerta y tirarla en el medio de la avenida porque yo iba en el asiento trasero. Resultado: desinflamatorio, hielo y reposo.
Sábado. “Mami, no caminés que tenes que hacer reposo” “Si no tengo nada” (discusión que se repitió a lo largo de todo el día) Le llevo la pastilla a la cama y… “Ya me puse el hielo en la cintura” “Cómo en la cintura si te duele el pie????” “Pero la cintura también me duele por la caída” “Que caída mami?” “Ah, yo no me caí?” “Me dijiste que no” “Entonces por qué me duele?” “No sé por qué te duele, pero ponete el hielo en el pie, por favor!!”
Sábado en la tarde, nueva discusión con mi hija, con el Carde, con mi mamá y con el perro. El domingo dije: “que se caiga el mundo, que mi mamá camine, que mi hija se enoje, que el carde no me hable y que el perro se coma al gato, ya no me importa nada de nada!!
Lunes. Mi hijo me da la hermosísima noticia que van a alquilar un departamento con la novia. “Necesito una garantía propietaria, la abuela podrá?” “Si, claro!” “Seguro? Mirá que lo voy a señar ahora” “Si, yo después voy hasta la escribana a que haga los papeles”
6.00 hs: “Doctor, los análisis de mi mamá están perfectos, la llevo directamente a la ginecóloga?” “Si, llevala a Emilia”. 7.00hs: “Doctor, Emilia vuelve el miércoles y no puede atenderla hasta marzo, la llevo a otro?” “No, llamala y decile que digo yo que la atienda”
Martes. La casa no sirve de garantía. Llamar al hijo, llamar al padre, el espíritu santo daba ocupado, llamar a mi hermana, mi mamá que se queja del dedo, llamar a mi hermano, volver a llamar al hijo, me llama mi hermana, mi mamá que le duele el estómago, me llama el padre, me llama mi sobrino, llamar a la escribanía, mi mamá que le arde no se que, volver a llamar al hijo… veo teléfonos y dolores hasta en la sopa!!!! Solucionada la garantía para el alquiler. “Leo, listo, ya llevé a la abuela a la escribana, la escritura de la casa al médico y dice la ginecóloga que saqués un turno… que? No, nada, dejá, yo me entiendo…”
Miércoles nuevamente. “Doctor, dice la secretaria que la llames vos a Emilia y le expliques” “Buscate otro ginecólogo y contame” Cuento… 1… 2… 3… 4… 110… 1050… “Acá no tenemos ginecólogo, llamá al Centro del Diagnóstico” “No, los de esta clínica están de vacaciones” Teléfonos que se cortan, que dan ocupado eternamente, que no contestan…
Ya ven, no estoy ausente porque me tomé unos días de vacaciones, sino por crisis neuronal.
Hace poco leí que James Joyce situó su oficina en mitad de la cocina y escribía obras como “Dublineses” o “Ulyses” mientras su familia charlaba o fregaba platos a su alrededor. Eso me dio esperanzas. Si logro escribir en medio del caos de esta casa, tal vez algún día sea tan famosa como Joyce!!
Hoy decidí tomarme las cosas con humor y, como decía un actor argentino “me tomo una Garompa y todo me importa un bledo” (versión adaptada, porque la original es bastante ordinaria) Si vuelvo a desaparecer no se preocupen, o estoy presa por matar a mi madre o estoy internada en el manicomio por no matarla. Pero sea como sea, los tengo siempre presentes!!
