Sábado, 12.10 del mediodía. Algo me molesta en el flanco izquierdo. Escucho gritos, no sé si girar o no mi cabeza. A mi espalda, el Carde descansa plácidamente, consecuencia de haberse acostado a las 4 y levantado a las 7. A su lado Felipe duerme panza arriba al calor de la estufa que gira sin cesar con su luz insoportable.
Los gritos a mi izquierda siguen, levanto la vista del teclado y me atrevo a mirar. Una señora vestida de blanco y abrazada a un árbol grita: “El alba se acerca y aún el sueño no viene a mi”. Yo he tenido insomnio muchas veces y si hubiera corrido hasta el árbol que está en la vereda para abrazarlo y gritar mis quejas a los cuatro vientos, hoy no estaría acá escribiendo. Estaría con chaleco de fuerza y amordazada.
La mujer sigue gritando, pero ahora si se justifica, alguien le hablaba en sueños: “En el reino de los espectros hoy te esperaré, eres mi novia…”. Al fin se había dormido y tuvo que tener una pesadilla?
Tenemos 99 canales con la más variada programación, tenía que dormirse justo cuando pasaba por Film&arts a la hora de las óperas? Debería levantarme, buscar el control y cambiarlo, pero me duele todo y no tengo ganas de moverme.
Sábado, 12.22 del mediodía. Oigo una voz a mi espalda que dice “Estas viendo tele amor?” “No cielo, vos estás viendo”. Zás! Me apagó el tele!! Y ahora como me entero si se murió o no? Habrá cumplido su deseo de llevársela el que la esperaba en el mundo de los espectros? Eso es lo bueno de no manejar el control remoto, una puede dejar volar su mente e imaginarse los finales de programas interrumpidos abruptamente.
Con un poco de suerte y viento a favor el susodicho se la llevó y ya no la veré gritando en mi televisor abrazada a un duraznero en flor. O tal vez se casó con ese señor que intentaba consolarla y tuvo unos cuantos hijos, así que estará ocupada atendiendo su casa y llegará a la noche tan cansada que no volverá a tener insomnio por muchos años.
Felipe cambió de posición y está hecho un bollito frente a la estufa. Al Carde solo se le ve la punta de la nariz bajo las frazadas. Mis fosas nasales siguen tan congestionadas como esta mañana. El departamento está en silencio y por la ventana solo se escucha el viento tocando una melodía con las hojas del árbol. El Firefox dice que afuera hace 14 grados, el termómetro que tengo en la heladera está clavado en 19. Mi cabeza está fría. Mi estómago reclama comida. Voy a preparar unos fideos con atún.
Que abuddido es despedtadse un sábado con gdipe.
