martes, 1 de junio de 2010

Donde cada noche…

la-espera

 

Donde cada noche me abrigo y te espero
no existen temores ni los desengaños,
solo hay una larga ilusión de tenerte
a pesar del paso lento de los años.

Donde cada noche me abrigo y te espero
no existen tristezas que tomen mis manos,
solo hay sentimientos tan claros y puros
que algunos dirían que son sobrehumanos.

Donde cada noche me abrigo y te espero
no existe el olvido de un tiempo lejano,
solo hay esperanza que teje el futuro
con la maestría de un duende artesano.

Donde cada noche me abrigo y te espero
se que los minutos no pasan en vano,
y cuando tus ojos reflejen los míos
de mi vida entera serás soberano.

Yo se que vendrás con tu paso tranquilo,
yo se que vendrás, pero aun es temprano.
Donde cada noche me abrigo y te espero...
aunque estés muy lejos, te siento cercano.

A8E7C6~1

Nota del autor, o sea… yo: Poema inspirado en un extraño sueño que tuvo mi hija Lula, en el que cada persona que pasaba a su lado le repetía las mismas palabras: "Donde cada noche me abrigo y te espero" y al final del camino había una chica, a la cual no se le veía el rostro, sentada bajo un cartel con las mismas palabras. Ella me preguntó que significado tendría el sueño y a mi se me ocurrió un poema jeje

viernes, 28 de mayo de 2010

Palabras anestesiadas

 

Dicen que el dolor inspira a los poetas
a escribir en versos lo que sienten...

Abriste la puerta con espectacular sonrisa
y sin querer pensarlo ni un instante
crucé el umbral con cierta prisa.

Mi alma anestesiada, con un sabor amargo,
quería decirte algo importante,
mas mis labios callaron en torpe letargo.

Me entregué a tus manos casi sin pensarlo
y aunque la situación era agobiante
sentí llegar el alivio sin buscarlo.

Se terminó la cita en un final abrupto
y escuché tus palabras, expectante:
"Ya está listo el tratamiento de conducto"

…………….

Dicen que el dolor inspira a los poetas
a escribir en versos lo que sienten,
yo he derramado en mi hoja estas letras
inspirada en un gran dolor de dientes.

muela

lunes, 22 de marzo de 2010

Que hubiera pasado?

 

Si la historia hubiera sido al revés…

En un reino lejano del cual nadie se acuerda ya el nombre y hace tanto tiempo que ya casi nadie recuerda la historia, ocurrió lo que no debería haber ocurrido.

 

princesa

 

El joven había crecido en aquella mansión donde, unos años antes, su padre había muerto luego de una larga enfermedad. Su madre, desesperada por la soledad y la fortuna perdida, aceptó casarse con un viudo que le prometió que nada le faltaría, ni a ella ni a su hijo. El primer tiempo todo parecía andar bien, pero poco a poco los dos hijos de su padrastro, engreídos y malcriados,  comenzaron a hacerle la vida imposible inventando historias en su contra. De nada servían sus explicaciones, ni su madre le creía, o callaba por temor a verse en la calle despojada de su lujosa vida.

El padrastro lo obligaba a limpiar las caballerizas y el corral de los cerdos, a recoger los frutos maduros de los árboles y a lustrar el carruaje en el que se iba todas las mañanas a su trabajo. El joven trabajaba sin cesar y sin quejarse jamás de su suerte.

Un día de primavera, cuando el aire huele a flores y esperanza, escuchó que la hija del rey festejaba su cumpleaños con una gran fiesta. Todos los jóvenes del reino estaban invitados. Ese día se apresuró a terminar su trabajo dejando todo reluciente, pero cuando llegó la hora de partir, su padrastro le dijo que no le permitía ir. “¡No voy a arriesgarme a pasar vergüenza ante el rey con una piltrafa ignorante y maloliente como vos!”

El joven se sentó a sollozar su suerte entre los cerdos, cuando escuchó una voz que le decía “¡Vamos niño marica! ¡Deja de llorar que se hace tarde!” Era su hada madrina que con un toque de la varita mágica lo convirtió en el joven mejor vestido de toda la comarca. Los cerdos se transformaron en blancos corceles y el carro donde llevaba la fruta cada día, en el carruaje más lujoso del reino. “¡Recuerda volver a las doce en punto, o me echarán del sindicato de Hadas!”

Cuando entró al Palacio se escuchó un murmullo de admiración de las jóvenes, y de envidia de los muchachos. Nadie podría haber reconocido a aquel pobre muchachito en ese hombre apuesto, y perfumado.

La princesa parecía estar en su propio mundo, se olvidó de todos y se dedicó a bailar con él sin apartar la vista de sus ojos color avellana. Pero al escuchar las doce campanadas en el lujoso reloj de la sala, la realidad lo golpeó tan fuerte que salió despedido hacia la puerta sin disculpas ni un adiós. Llegó a su casa arrastrando el carro con los cerdos y de su fina ropa solo habían quedado los harapos malolientes, pero en su corazón sentía la dicha más inmensa que jamás había experimentado.

Al otro día, en cada rincón del lugar se hablaba de aquel hermoso joven que había enamorado a la princesa. “Era yo” repetía a cuantos lo quisieran oír, pero las burlas y las risas eran tantas y tan fuertes que huyó avergonzado adonde nadie pudiera encontrarlo jamás.

Bird1t2

En un palacio de un reino lejano del cual nadie se acuerda ya el nombre, una princesa se cansó de esperar que el hombre misterioso que enamoró su corazón regresara a buscarla. Con el tiempo sus lágrimas se secaron al igual que sus sentimientos y solo quedó en el aire las frases que sus amigas repetían sin cesar “Seguro que era casado, dejá de llorar, no ves que se burló de vos?”

 

firma castillo