viernes, 28 de mayo de 2010

Palabras anestesiadas

 

Dicen que el dolor inspira a los poetas
a escribir en versos lo que sienten...

Abriste la puerta con espectacular sonrisa
y sin querer pensarlo ni un instante
crucé el umbral con cierta prisa.

Mi alma anestesiada, con un sabor amargo,
quería decirte algo importante,
mas mis labios callaron en torpe letargo.

Me entregué a tus manos casi sin pensarlo
y aunque la situación era agobiante
sentí llegar el alivio sin buscarlo.

Se terminó la cita en un final abrupto
y escuché tus palabras, expectante:
"Ya está listo el tratamiento de conducto"

…………….

Dicen que el dolor inspira a los poetas
a escribir en versos lo que sienten,
yo he derramado en mi hoja estas letras
inspirada en un gran dolor de dientes.

muela

lunes, 22 de marzo de 2010

Que hubiera pasado?

 

Si la historia hubiera sido al revés…

En un reino lejano del cual nadie se acuerda ya el nombre y hace tanto tiempo que ya casi nadie recuerda la historia, ocurrió lo que no debería haber ocurrido.

 

princesa

 

El joven había crecido en aquella mansión donde, unos años antes, su padre había muerto luego de una larga enfermedad. Su madre, desesperada por la soledad y la fortuna perdida, aceptó casarse con un viudo que le prometió que nada le faltaría, ni a ella ni a su hijo. El primer tiempo todo parecía andar bien, pero poco a poco los dos hijos de su padrastro, engreídos y malcriados,  comenzaron a hacerle la vida imposible inventando historias en su contra. De nada servían sus explicaciones, ni su madre le creía, o callaba por temor a verse en la calle despojada de su lujosa vida.

El padrastro lo obligaba a limpiar las caballerizas y el corral de los cerdos, a recoger los frutos maduros de los árboles y a lustrar el carruaje en el que se iba todas las mañanas a su trabajo. El joven trabajaba sin cesar y sin quejarse jamás de su suerte.

Un día de primavera, cuando el aire huele a flores y esperanza, escuchó que la hija del rey festejaba su cumpleaños con una gran fiesta. Todos los jóvenes del reino estaban invitados. Ese día se apresuró a terminar su trabajo dejando todo reluciente, pero cuando llegó la hora de partir, su padrastro le dijo que no le permitía ir. “¡No voy a arriesgarme a pasar vergüenza ante el rey con una piltrafa ignorante y maloliente como vos!”

El joven se sentó a sollozar su suerte entre los cerdos, cuando escuchó una voz que le decía “¡Vamos niño marica! ¡Deja de llorar que se hace tarde!” Era su hada madrina que con un toque de la varita mágica lo convirtió en el joven mejor vestido de toda la comarca. Los cerdos se transformaron en blancos corceles y el carro donde llevaba la fruta cada día, en el carruaje más lujoso del reino. “¡Recuerda volver a las doce en punto, o me echarán del sindicato de Hadas!”

Cuando entró al Palacio se escuchó un murmullo de admiración de las jóvenes, y de envidia de los muchachos. Nadie podría haber reconocido a aquel pobre muchachito en ese hombre apuesto, y perfumado.

La princesa parecía estar en su propio mundo, se olvidó de todos y se dedicó a bailar con él sin apartar la vista de sus ojos color avellana. Pero al escuchar las doce campanadas en el lujoso reloj de la sala, la realidad lo golpeó tan fuerte que salió despedido hacia la puerta sin disculpas ni un adiós. Llegó a su casa arrastrando el carro con los cerdos y de su fina ropa solo habían quedado los harapos malolientes, pero en su corazón sentía la dicha más inmensa que jamás había experimentado.

Al otro día, en cada rincón del lugar se hablaba de aquel hermoso joven que había enamorado a la princesa. “Era yo” repetía a cuantos lo quisieran oír, pero las burlas y las risas eran tantas y tan fuertes que huyó avergonzado adonde nadie pudiera encontrarlo jamás.

Bird1t2

En un palacio de un reino lejano del cual nadie se acuerda ya el nombre, una princesa se cansó de esperar que el hombre misterioso que enamoró su corazón regresara a buscarla. Con el tiempo sus lágrimas se secaron al igual que sus sentimientos y solo quedó en el aire las frases que sus amigas repetían sin cesar “Seguro que era casado, dejá de llorar, no ves que se burló de vos?”

 

firma castillo

sábado, 23 de enero de 2010

Encuentro cercano del tercer tipo?

 

 

bat-1

 

No precisamente, fue un encuentro cercano, pero con un tipo de… murciélago!!! Más precisamente el murciélago rosarino. Y para ser más precisos todavía, mi vecino Batman!!! Si, el murciélago que vive en el árbol que está al frente de mi balcón vino a visitarnos.

Estábamos sentados plácidamente, el Carde en la PC y yo en la cama mirando TV, cuando de pronto vi algo que entraba volando desde la cortina de la ventana. Mi primer pensamiento optimista fue “se metió un pajarito”, pero el pensamiento optimista duró lo mismo que tardó el Carde en gritar “UN MURCIÉLAGO!!” Y acto seguido corrió a encerrarse en el baño… a oscuras. “Abrí!” “Nooo!” “Dejá entrar a Felipe!!” y abrió un espacio por el cual apenas cabía un chihuahua, pero logré entrar al perro a empujones.

Lo ves?” “No, no sé donde se metió” Acto seguido el Carde salió del baño y me metió de un empujón. “Fijate si no está ahí”. Revisé la cortina de la ducha, el botiquín y debajo de los artefactos. “No, no está”. “Fijate bien!!”. Ni que el baño fuera el de la mansión Rockefeller!! Si estuviera el murciélago no entro yo, y viceversa. Para tranquilizarlo lo volví a revisar. Cuando se aseguró que no estaba volvió a encerrarse con Feli… Yo afuera, por supuesto.

“Ya lo vi, está en el armario, como lo saco?” “LLamá a alguien, llamalo a Leo”. Si yo llamo a mi hijo a las 11 de la noche para que venga a sacar un murciélago de mi departamento me deshereda como madre!! El Carde seguía dando órdenes desde el baño, Felipe lloraba y yo buscaba…

En eso, el mamífero volador sale del armario, derechito a mí. Mi primera reacción es meterme al baño que está al lado. “Abrí!! Dejame entrar!! Pero el Carde estaba apoyado en la puerta y, como buen solidario que es… no me dejó entrar!

El quiróptero aterrizó sobre la cajonera y de ahí me miraba con carita de susto. Yo lo miraba, primero con cara de susto, después con cierta piedad y por último con amistoso compañerismo. Comencé a hablarle, pero consciente que tal vez no fuera a entenderme. “Tranquilo, te voy a ayudar a salir. No te asustes que yo estoy más asustada que vos” “Tranquila amor, estoy bien” dijo el Carde desde al baño. “Callate tarado! le hablo al murciélago, no a vos!!”.

La verdad que yo lo hubiera agarrado a mano limpia, porque aunque me miren raro, me resultan unos animalitos súper tiernos. Además, verlo así, a 15 cm, el pelo de su cuerpito parecía muy suave. Pero evaluando la situación supuse que si el bicho me llegaba a morder y el Carde tenía que llevarme a la clínica a esa hora, iba a tener que soportar un sermón peor que los de mi mamá cuando era chica. Así que agarré un toallón, lo envolví con mucho cuidado, escuchando sus grititos de protesta (los del murciélago, no los del Carde) mientras intentaba tranquilizarlo para que supiera que no iba a lastimarlo y lo llevé hasta el balcón. Cuando lo dejé en el piso, me seguía mirando con ojitos tiernos, como agradeciendo que lo hubiera salvado… de los gritos del Carde!!!

“Ya está cielo, ya lo saqué!” El Carde salió del baño y… otra vez los gritos… “Cerrá la ventana del balcón!!! Cerrá la ventana de la cocina!! Cerrá toooodo!!!” Con tal de no escucharlo, fui y cerré todo. Pleno verano, 40 grados de calor y nosotros… con el departamento cerrado tan herméticamente que si hubiera una explosión nuclear, la radiación ni nos toca!!

En fin… al rato salí a ver, preocupada que no hubiera estado herido. Revisé bien el balcón y no estaba en ningún rinconcito. Solo había sido el susto. El había vuelto a su hogar y yo pude volver a abrir la ventana.

Fue una buena experiencia. Sigo pensando que son unos animales bellísimos y además, ya aprendí como sacarlo para la próxima visita que no haga… como sacar al Carde, el murciélago no molesta!!!

 

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