Cuando era pequeña recuerdo que veía a muchos hombres caminando por las calles con un pequeño aparatito en la oreja. Después me enteré que se trataba de las famosas radios Spikas. Con el tiempo la tecnología fue avanzando y a fines del ’79 apareció el primer Walkman. Ahora las personas, esta vez hombres y mujeres, ya podían caminar con las manos en los bolsillos porque venían con audífonos que les permitía escuchar mientras lo llevaban en el bolsillo, bueno… en un bolsillo grande, ya que su tamaño no era como los actuales dispositivos de esta clase.
Pasaron los años, la gente se puso más exigentes y los fabricantes comenzaron a meter música en todo tipo de aparatos. Hasta las empresas de servicio al cliente nos deleitan con una interminable “Para Elisa” mientras perdemos la paciencia rogando que alguien nos atienda. De esta manera se fue evolucionando hasta que a algún genio se le ocurrió meter música en… los teléfonos celulares!!!
Aprovecho para contarles que entre mis múltiples intolerancias está la de no soportar a la gente que va ensimismada por las calles con los audífonos y además cantando desafinados y entrecortadamente las partes de la canción que está escuchando, ya que nunca se la terminan de aprender completa. Si a esto le sumamos mi fobia a los teléfonos celulares tenemos como resultado una aversión terrible a los autistas músicotelefónicos.
Adónde voy con todo esto? Mi adorable Cardenal cambió hace poco su teléfono y entre las miles de funciones que tiene (menos la de preparar café) está la famosa musiquita y él mismo instala sus canciones desde la PC. Cada vez que sale de casa toma su teléfono, aprieta 25 teclas diferentes, guarda el teléfono en su bolsillo, se coloca los audífonos y sale con su mejor cara de felicidad. Ayer, después de estar encerrada casi una semana por mi estúpida gripe, decidí acompañarlo hasta el centro médico para hacer una consulta. Este fue, más o menos, el resultado:
-Por dónde pasa el colectivo?
-“..ven, vamos a caminar, ayúdame a decidir…”
Caminando? No, mejor tomemos ese micro que viene ahí…
-Donde nos tenemos que bajar?
-“… cuando cruces ese puente entre futuro y pasado…”
Ahora si estamos perdidos, si cruzamos el puente terminamos en Entre Ríos...
-A qué hora tenías turno?
-“…No olvidamos nunca al tiempo, la sombra en nuestros cuerpos…”
Entonces acordate de la hora de la cita...
-Cielo, me dice la secretaria que la doctora hoy no viene, que hacemos?
-“…Ya me encuentro en el momento de partir…”
-Tomamos el micro o volvemos caminando?
-“…hoy solo quiero soñar. hablar aquí con vos...”
Vamos y soñá en casa que hace frío…
-"...preferís un mate o simplemente café?..."
Volvimos a casa, hice café y me quedé cantando… sin audífonos!!
“…Sin promesas ni te juro
simplemente un te quiero
cambiaremos el oscuro
por el claro azul del cielo,
y estaremos mas seguros
de que es amor sincero
mientras estaremos juntos
disfrutando cada beso…”